martes, 20 de diciembre de 2011

EL FLECHADOR DEL SOL

 






















EL FLECHADOR DEL SOL

"Leyenda Mixteca"

Hace ya muchos años existió en el reino de ÑUÚ SAVÍ "LA MIXTECA", un héroe llamado Ndazahuíndandaa, (también conocido como Yacoñooy o Mixtecatl), quien demostró que la fuerza de la voluntad y el amor a su patria hizo posible que pudiera librar la batalla más difícil y con ello vencer al enemigo más fuerte que cualquiera pudiera tener.


Esta héroe es mejor conocido como “EL Flechador del Sol”.


Eran dos árboles gigantes que existían en el fondo de una misteriosa cueva en tierras de Apoala, que llegaron a amarse tanto, que entrelazaron, sus ramas y unieron sus raíces, de este fantástico amor, nació el primer hombre y la primera mujer Mixtecos.


Con el paso del tiempo, aquellos seres tuvieron hijas e hijos...Quienes fundaron diferentes pueblos en la nación mixteca entre ellos la Ciudad de Achiutla. Lugar donde nació Ndazahuíndandaa "El Flechador del Sol". La población de Achiutla creció tanto que ya no cabían, entonces Ndazahuíndandaa decidió salir a conquistar las tierras que necesitaba su pueblo para asentarse, así que tomó su arco y flechas y partió una mañana, dispuesto a disputárselas a quien fuera.


Por días, no descansó un solo instante hasta que llegó a una vasta y deshabitada extensión en donde no halló nada que estorbara su paso, sólo el sol brillaba esplendoroso como dueño y señor de aquellas tierras; tierras que Ndazahuíndandaa codició para él por frescas y hermosas por lo que construyo una guarnicion militar para defenderla.


Ndazahuíndandaa alzó la vista, no había una sola nube que le quitara el sol; después de un rato sediento y cansado, sentía los rayos del sol como cuchillos, como flechas que se clavaban en cada parte descubierta de su piel. Entonces comprendió: ¡El Sol era el señor de aquellas tierras!, por lo que levantó su arco y lanzó muchas de sus flechas contra el sol.


Por fin al atardecer se dio cuenta de que el sol se había debilitado, ya no herían sus rayos con la misma fuerza y el cielo tenía un ligero tinte rojo. Poco a poco el sol empezó a caer y el cielo se puso más y más rojo, hasta que por fin cayó tras los montañas, el cielo estaba teñido con la sangre del sol, indicaba donde había caído vencido el poderoso señor sol.

Ndazahuíndandaa, lo había derrotado y desde entonces sus descendientes ocupan las tierras disputas al sol.


Todo es posible cuando se tiene la convicción y la decisión de un guerrero.

Ndazahuíndandaa, se enfrentó al sol en desigual combate, hasta que una de sus flechas dio en el blanco y el sol, herido, cayó rendido hacia el abismo de la noche.

¡Por una educación integral y de calidad para todos los niños de México!


Bienvenidos a la Ciudad de Nochixtlán, que su estancia sea grata.